Llevar un control de la glucemia, cantidad de azúcar en sangre, es clave para mejorar la calidad de vida en las personas diabéticas. En el Día Mundial de la Diabetes hablamos sobre cuáles son los valores normales de glucosa, de cuándo hablamos de una hipoglucemia o hiperglucemia y qué recomendaciones seguir para controlar la diabetes.

Recuerda que si quieres especializarte en este ámbito puedes formarte con nuestro Máster en Nutrición, con Certificación Universitaria Internacional + Reconocimiento de 24 ECTS.

¿Qué es la glucemia y cuál es su valor normal?

La glucemia es la concentración de glucosa o azúcar en sangre, procedente los alimentos, especialmente de los hidratos de carbono.

El valor del índice glucémico puede variar según el momento del día, y en función de otros aspectos como la edad, el sexo y otras características propias de la persona, además de influir la alimentación y la práctica de ejercicio físico.

Según datos de la American Diabetes Association (ADA), los valores normales de glucemia aproximados para cada momento del día son los siguientes:

  • Antes de comer: 70 – 130 mg/dL.
  • Dos o tres horas después de comer: 90 – 180 mg/dL.
  • Antes de irse a dormir: 80-140mg/dL.

Glucemia basal alterada y riesgo de diabetes

La glucemia basal se refiere al nivel de la glucosa en ayunas. Esta puede verse alterada cuando, sin tener diabetes, los valores de azúcar son bastante elevados, de entre 110-125 mg/dL, lo cual puede considerarse como prediabetes.

El índice glucémico basal normal se sitúa en los adultos entre los 70 y los 110 mg/dL. Mientras que en los niños, los niveles adecuados se establecen entre 40-100mg/dL.

¿Cuándo se produce una hipoglucemia o hiperglucemia?

En la gestión de la enfermedad de la diabetes, es clave controlar las subidas y bajadas del azúcar en sangre. Estas son las diferencias entre hipoglucemia e hiperglucemia, así como sus respectivos valores y síntomas característicos.

Hiperglucemia: valores y síntomas

La insulina, hormona segregada por el páncreas, permite transportar la glucosa a las células, para ser utilizada como fuente de energía.

Cuando la insulina no puede realizar correctamente esta función, como sucede con la diabetes, el azúcar se acumula en la sangre generando una hiperglucemia. Esta se produce por unos valores de azúcar alto en sangre, que superan los 180-200 mg/dL.

Algunos síntomas de hiperglucemia son los siguientes:

  • Sensación de debilidad o de cansancio.
  • Falta de concentración.
  • Micción frecuente.
  • Aumento del apetito.
  • Estar sediento/a.
  • Visión borrosa.
  • Mareos o dolor de cabeza.

Hipoglucemia: valores y síntomas

Hablamos de una hipoglucemia cuando los valores de glucosa en la sangre están por debajo de los 50-60mg/dL. Si los niveles de azúcar bajan en exceso, los principales síntomas pueden ser estos (algunos similares a los de la hiperglucemia):

  • Fatiga.
  • Temblores.
  • Sudores.
  • Hambre.
  • Irritabilidad.
  • Hormigueo o entumecimiento de labios, lengua o cara.
  • Piel pálida.
  • Latidos cardíacos acelerados o inestables.

Una hipoglucemia más severa puede derivar en alteraciones visuales, convulsiones o, incluso, pérdida del conocimiento.

Recomendaciones para controlar la diabetes

Seguir una dieta equilibrada y adaptar el ejercicio físico, llevar un recuento de los carbohidratos ingeridos y del tamaño de las porciones, así como mantener un control glucémico, son algunas de las claves para mantener a raya el nivel de glucosa en sangre en la diabetes.

Consume alimentos con un menor índice glucémico

Evitar los alimentos que suben la glucosa rápidamente es una de las recomendaciones dietéticas para diabéticos. Es importante priorizar aquellos alimentos con un índice glucémico bajo, como los siguientes: manzana, avena, legumbres, nueces, aguacate, boniato, productos lácteos, huevos…

Mientras que, hay que evitar consumir alimentos que aumentan los niveles de glucosa, como el pan blanco y otros productos elaborados con harina de trigo refinada, el puré de patatas, los helados, los cereales azucarados, las mermeladas, las galleas, bollería y productos de pastelería, la miel y el azúcar.

También es importante llevar una cuenta aproximada de los carbohidratos ingeridos, para así adecuar la dosis de insulina en cada caso.

Evita las bebidas azucaradas

Las bebidas azucaradas disparan la glucosa rápidamente y, además nutricionalmente hablando solamente aportan calorías vacías. En su lugar, es preferible optar por bebidas para diabéticos: café, té, leche, batido de frutas y verduras y, obviamente, agua.

Adapta el ejercicio físico

Se aconseja la práctica de ejercicio al menos 30 minutos al día y preferiblemente de actividades aeróbicas (ciclismo, running…), ya que activan la circulación sanguínea, tal y como explican desde la Fundación para la Diabetes Novo Nordisk.

En cualquier caso, es fundamental consultar con el médico el plan de ejercicios más adecuado, según las necesidades de cada persona.

Controla el nivel de glucosa en sangre

El control de la glucosa es una medida de referencia clave para las personas con diabetes, ya que así pueden adecuar la administración de insulina y adaptar la dieta, el ejercicio y las medicinas en cualquier momento.